Archive for Noviembre, 2008

Cómo lograr el éxito

alvaro on Nov 26th 2008

Hace unos días vi esta viñeta en The Scientific Cartoonist. A pesar de que se refiere a la investigación científica, creo que es más que aplicable a la producción literaria:

Cómo conseguir el

Habría que añadir una tercera coordenada, “Luck”, y dibujar un gráfico tridimensional. El resultado sería como una pelota, o como un huevo: el huevo del fracaso. Estamos todos atrapados en el huevo del fracaso.

(Para los que no entiendan las leyendas del gráfico, un consejo: os irá bien estudiar un poco de inglés)

Actualización: He visto otra viñeta, esta vez en Savage Chickens, en la que habla de la confianza que tenemos de lograr el éxito.

Filed in Historias | No responses yet

Uno de viajes

alvaro on Nov 25th 2008

Otro rato dedicado a escribir. Esta vez no estoy muy contento con el resultado, el texto necesitaría más de un repaso para sacar de él  algo decente. Pero al fin y al cabo he dedicado unos minutos a la escritura que es lo que buscaba.

1038.- Escribe un relato sobre un viaje, interno o externo, en primera persona y tiempo futuro

Safari

El viaje empieza, por ejemplo, en el autobús que me devuelve a casa. Comienza a través de cualquier acto o imagen casual: una señora con el pelo demasiado rubio, una tos seca y persistente que se escucha desde los asientos del fondo, una puerta que no se abre en la parada y que provoca un estallido de gritos indignados que se van alejando. En cualquier descuido, una historia pasa fugaz frente a mis ojos; se para un segundo y, sintiéndose descubierta, se oculta en la maraña de abrigos como un animal salvaje. Imposible atraparla porque llega mi parada y está acurrucada al fondo, detrás de los faldones de un gabán. Imposible tambíen dejarla pasar, olvidar su piel de armiño y el aroma de almizcle que deja a su paso, así que al llegar a casa preparo el equipaje para el safari. No son folios y pluma, como harían otros para atrapar una historia: a mi no me serviría de nada. Sé que la historia, mi historia, se oculta entre los transeúntes disimulándose entre los pliegues de su ropa, no entre las páginas amarillentas de los libros. Es por esto que preparo: un par de mudas de ropa interior, pantalones y camisas de repuesto, una pequeña bolsa de aseo. Cargo con la maleta a hasta la estación. La historia es demasiado lista y sé que ya no se oculta en mi ciudad, ha huido lejos, no sé muy bien cómo consigo acertar siempre su destino pero al cabo de unas horas me bajo allí, en un anden en sombras, junto a una calle donde sobrevive una pensión barata en la que me acuesto sin desvestirme.

Al día siguiente paseo sin rumbo.

Hay otras historias, otros actos, imágenes que saltan a mi paso pero no son la historia. El cinturón de un abrigo: es demasiado largo, y la hebilla va golpeando la pierna a cada paso. El muñón de un mendigo tapado con una manta vieja: veo la historia arrebujándose por el interior del camal. Veo sueters descosidos, guantes que tienen un agujero por el que se asoma una uña mal cortada, faldas largas que arrastran por el suelo y dejan ver la punta de zapatos rojos. Veo historias, las veo esconderse entre las piernas de los transeúntes, las veo correr a esconderse tras la primera esquina, pero no son mi historia y camino sin rumbo.

Más tarde, mientras tomo café tras la vidriera de una calle del centro, la veo pasar. Intenta cruzar desapercibida, enrollada entre los flecos de una bufanda morada de mujer. Salgo tras ella sin pagar. La historia se ciñe más al cuerpo, intenta esconderse tras el doblez del cuello de la camisa, pero la veo, la veo, ella y yo sabemos que no escapará. La voy siguiendo por calles peatonales y ya distingo el comienzo de su cola que nace bajo un edredón sucio en un barrio obrero. Me siento tras ella en un autobús urbano, la huelo, huele a colonia barata y puchero de ajo. Casi rozo con la nariz sus bigotes asustados, su pelo manchado de laca y tintes socoridos. Resisto la tentación de tomarla con suavidad entre mis manos, de sujetarla con firmeza cuando se intente soltar como un animal atrapado. Resisto, bajo tras ella en una calle mal iluminada, aguanto mis nervios hasta que intenta ocultarse en un patio oscuro, roñoso, como una madriguera.

Cuando entro tras ella voy dándole vueltas a la navaja de afeitar que llevo en el bolsillo. Siempre guardo un trozo de piel de mis historias entre las páginas de un viejo diario.

Filed in Ejercicios | No responses yet

Palabras nuevas

alvaro on Nov 20th 2008

Una de las cosas que me quedaron claras del curso de relato fue que tengo que mejorar mi expresión escrita. Es algo que ya me rondaba por la cabeza desde hace un tiempo: este verano, cuando leía “La saga/fuga de J.B.” me maravillaba la riqueza de vocabulario de Gonzalo Torrente Ballester. A ojo de buen cubero, debe manejar en cada libro cuatro o cinco veces más palabras distintas de las que habré usado yo en toda la vida. Me hacía gritar de la envidia, eso sí, solo cuando estaba sólo en casa y no se oían los pasos del vecino de arriba.

La cuestión es: ¿cómo mejorar mi vocabulario? ¿Cómo mejorar mi expresión? ¿Cómo encontrar palabras nuevas y aprender a manejarlas? La verdad, ando un poco perdido con el asunto.

Hasta ahora usaba diccionarios de sinónimos (el de sinonimos.org, por ejemplo) pero preguntando por aquí, rascando por allá, he descubierto la existencia de diccionarios ideológicos y de catálogos de palabras afines. En concreto me han recomendado el “Diccionario ideológico de la lengua española” de Julio Casares (en la wikipedia se puede encontrar más información). No sé muy bien cómo funciona porque todavía no lo he tenido en mis manos, pero creo que el truco se basa en agrupar los términos por las ideas principales que transmiten, para que a partir de una palabra que tenga relación con la que buscas puedas ir navegando el diccionario hasta encontrarla. No sé si esto será sencillo o complicado; tengo intención de acercarme a alguna librería para ver si me dejan manosearlo un rato, si lo consigo ya contaré algo de la experiencia

Por otro lado, como el diccionario ideológico es caro y debe ser un tocho inmanejable de mil y pico páginas, he dedicado algo de tiempo a investigar si había alguna herramienta informática que hiciese lo mismo. He “encontrado” una versión para windows del diccionario María Moliner que tiene una opción interesante: buscar en las definiciones de palabras (por ejemplo, si buscas “silla baja” encuentras taburete). También he encontrado un par de webs, un buscador de ideas relacionadas (ideasafines.com.ar) que creo que funciona como el Diccionario ideológico, y el Tesoro español de ideas afines. Parecen dos webs bastante útiles.

Por ahora no se me ocurre nada más. Creo que voy a intentar hacer uso de estos diccionarios: buscaré en cada relato las dos o tres palabras que nunca acaban de encajar, y veré si puedo encontrar otra más adecuada con su ayuda.

Se agradecerían ideas, desde luego.

Filed in Historias | 4 responses so far

Ejercicio 306

alvaro on Nov 19th 2008

Otro ejercicio del libro. Prometo contar algo de él antes de que termine la semana. En este caso, consistía en lo siguiente:

306.- Horóscopo. Inventa un horóscopo y escribe las predicciones de la semana que entra para cada signo


Beige

Esa semana, como la anterior: ni fu, ni fa. No te traerá grandes alegrías ni tampoco grandes desgracias. Sé que es difícil vivir así pero piensa en la crisis, las guerras, el hambre. Me dirás: qué es la vida sin pasiones. Pero ya me gustaría verte con el vientre hinchado después de estar sin comer durante semanas, o temblando de miedo una noche helada mientras oyes como se va acercando el sonido de los morteros. Créeme, es duro. Y si no pregúntale a los malva.

Amor: La chica de siempre. En el fondo la sigues queriendo.
Trabajo: La pila de documentos seguirá ahí, ni demasiado alta ni demasiado baja.
Dinero: Podrás darte un capricho. Cómprate ese paquete de rosquilletas, te lo mereces.

Ámbar

Sabes que no debiste hacerlo. Te lo dije hace dos semanas, te lo recordé la semana pasada, pero te dio igual. Ahora estarás disfrutando de ella a todas horas; en tu mente sólo habrá cabida para la lujuria, el desenfreno, el tacto suave de su piel y las curvas perfectas de sus pechos que caben tan bien en tus manos. Sólo piensas en llevarte a la boca esos pezones rosados que se van poniendo duros al roce de tu lengua, en cómo se abren los labios, sin aire para poder gemir, cuando la penetras de esa forma. Disfrútalo. La semana que viene será cuando empiecen los verdaderos problemas.

Amor: Sabes que no es amor, tan sólo sexo.
Trabajo: Tu jefe se huele que la baja es simulada. Consigue un parte médico.
Dinero: Puede que creas que ella se merece eso y más, pero guarda algo para pagar a un abogado matrimonialista.

Crema

Por un lado, estás de suerte: te ha tocado la lotería. Por otro, no: has perdido el boleto. Lo malo es que no recuerdas el número, así que debes decidir si te fías o no de mi palabra. ¿Qué es peor, que te haya tocado un premio y haberlo perdido, o que no te haya tocado nunca? ¿Qué es mejor, haber amado y sentir dolor, o no haber amado? Está en tus manos: créeme y sufre, ignórame y cae en la monotonía.

Amor: Tendrás una semana de cierta tensión, que puede afectar a tus relaciones
Trabajo: Piensa en la increíble historia que podrás contar en la oficina.
Dinero: Podrías estar mucho mejor. Aunque siempre puedes decidir no creerme.

Malva

¿Recuerdas el sobre cerrado que te ha dado el médico? Si lo abres —no sé por qué no lo has abierto todavía— podrás leer que es terminal: tienes metástasis hasta en las ingles. Lo siento, chico, estas cosas pasan. Llevo diez años advirtiéndote sobre tus hábitos de mierda, así que no me llores. Ahora te esperan las sesiones de quimioterapia, los hospitales, las noches en vela. De todas formas, no todo van a ser malas noticias: ha afectado al cerebro así que no te enterarás del final.

Amor: Tu viuda no lo pasará tan mal como piensas.
Trabajo: Esta semana lo llevarás un poco peor que de costumbre.
Dinero: Gástalo mientras puedas.

Recuerden, ustedes también pueden probar en sus casas.

Filed in Ejercicios | One response so far

Se terminó el curso

alvaro on Nov 12th 2008

Ya han pasado unos días desde que terminé el curso de escritores.org, “Con un cuento no basta”. Empecé aquí, terminé aquí, y me ha tenido entretenido una temporada.

El curso me ha dejado un sabor agridulce. Por un lado los comentarios del profesor me han parecido muy interesantes. Por otro lado, hay algunos detalles que han hecho que fuera difícil sacarle todo el partido posible.

Una de las principales pegas ha sido que el sistema de foros que se utiliza para los cursos no notifica de las nuevas entradas que hacen los compañeros. En los cursos que hice en la escuela de escritores funcionábamos mediante una lista de correo, con lo cual en cuanto uno de los alumnos, o el profesor, escribían algo, nos llegaba de forma inmediata a nuestro correo personal. Esto puede parecer una tontería pero dinamizaba mucho la conversación. En este curso me he forzado a pasar un par de veces al día por los foros para ver si había algo nuevo, pero resulta bastante pesado; además esa determinación se ha ido minando poco a poco hasta  acabar pasando una vez cada dos días, o incluso cada semana. El resultado final ha sido un foro que estaba medio muerto.

También me he sentido muy sólo mientras hacía el curso. Me refiero a dos cosas: el profesor, simplemente, no estaba. No envió ningún mensaje al principio del curso, no leía los foros (o si los leía no se notaba para nada) y sólo intervenía enviando las correcciones. Los compañeros tampoco se hacían notar demasiado: eran pocos (sólo han enviado trabajos tres personas, y sólo he terminado el curso yo) y las intervenciones en el foro han sido mínimas (hay una compañera que sólo envió un mensaje). La riqueza de estos cursos está en los compañeros, en el diálogo que se genera y en las cosas que compartes. Por ese lado, el curso ha sido muy flojo.

En cuanto al contenido del curso en sí. La principal dificultad es que hay que pensar un libro de relatos desde el principio. Aunque sólo debe abarcar tres relatos a mi me resultó bastante difícil tener una idea general de qué quieres escribir, así, en frío. Te vienen a decir: “piensa un tema sobre el que puedas escribir tres relatos”. Es tremendamente complicado: cuando te sientas a escribir a veces es muy difícil saber por dónde van a ir los tiros, de modo que pensar por dónde van a ir las balas perdidas de tres relatos es casi imposible. Lo que pasó en mi caso fue que erré el tiro. Una vez decidido el tema, una vez tienes un motivo central sobre el que quieres escribir, no hay escapatoria: entregas el primer relato y luego no hay forma de volver atrás y decidir que no, que no era eso, que vuelves a empezar el curso.

Creo que este curso podría tratarse mucho mejor integrándolo en un curso más largo. Por ejemplo, en los que hice en los años anteriores, pasábamos todo el año escribiendo relatos de forma independiente tratando diversos aspectos de la escritura (personajes, espacio, voz, etc.) Cuando terminábamos nos habíamos hecho con un puñado de relatos propios. Con ese material no costaría demasiado invertir algunas semanas en “integrarlos”, es decir: modificarlos y seleccionarlos usando algunas técnicas como las que hemos visto en este curso para darles coherencia. Obviamente no se conseguiría un resultado demasiado bueno ya que cada relato habría sido pensado de forma independiente, pero la idea de un curso es trabajar técnicas, no conseguir buenos resultados.

En resumen, y para finalizar este ladrillo de post: me ha servido, he aprendido, he descubierto fallos y cosas a mejorar. Para ser un curso de seis semanas lo doy por bien aprovechado, pero no sé si realmente me ayudará a escribir un libro de relatos que al fin y al cabo es lo que yo andaba buscando.

Filed in Cursos | 5 responses so far